
Nick Connor
Veinte años en desarrollo humano, quince construyendo con inteligencia artificial. Fundador de más de doce empresas, con dos ventas exitosas y una que hoy es una marca global.
Fundador
Nick ha fundado más de doce empresas, varias de ellas en personalidad y crecimiento personal. Dos se vendieron con éxito, y una se convirtió en una marca global. Dos las cerró porque no funcionaron — y las cuenta entre sus mejores maestros.
La empresa que construyó durante quince años fue pionera en aplicar el aprendizaje automático a problemas del mundo real, y la primera en lograr que varios sistemas de inteligencia artificial trabajaran juntos con éxito.
Sharmadá es una fundación de crecimiento personal y espiritual que Nick ha construido con su hermano Patrick desde 2010, con más de 120 retiros. Buena parte de lo que enseña HumanIA se probó primero ahí, con personas reales, durante años.
Se formó en psicoanálisis junguiano y en el trabajo con partes de Sistemas de Familia Interna (IFS). Desde entonces, ha aprendido directamente de sus maestros, no a través de libros. Adyashanti, Eckhart Tolle, Michael Singer, David Hawkins, Baba Hari Dass y Sri Swami Purna — retiros, trabajo individual, y sentarse con ellos personalmente durante muchos años. Trabajo somático con Newfield Network. Indagación Compasiva (Compassionate Inquiry) con Gabor Maté. Trauma y sanación del trauma, a fondo. Todavía trabaja con su propio maestro cada semana.
Quince años de investigación sobre la estructura de la personalidad lo llevaron a poner a prueba, con aprendizaje automático, la precisión de todos los instrumentos de personalidad serios del campo. Casi ninguno se sostuvo en todo el rango de la personalidad humana. A partir del único que sí lo logró, y trabajando con Katherine Chernick Fauvre, fue pionero en crear el test de Eneagrama validado más preciso del mundo.
Ha llevado este trabajo al desarrollo de liderazgo con Microsoft, Google, DHL y grandes bancos internacionales.
HumanIA reúne las tres cosas: toda una vida construyendo empresas, con sus éxitos y sus fracasos; veinte años aprendiendo cómo cambia de verdad la gente; y quince años construyendo con inteligencia artificial.










